Seguramente muchos habremos escuchado algo sobre los llamados superalimentos. Se trata de una serie de productos a los que se atribuyen propiedades curativas, preventivas o nutricionales excepcionales. Las semillas de chía forman parte de este grupo. La chía es una planta propia de México, Guatemala y Nicaragua y es una de las especies vegetales con mayor porcentaje de ácido graso omega 3. 

Aunque soy de la opinión de que no es necesario irnos a países lejanos para encontrar productos extra saludables, es cierto que la globalización nos ha puesto al alcance de la mano alimentos interesantes para una dieta variada, equilibrada y saludable. Por eso hoy quiero traeros una receta para poder dar uso a los estupendas semillas de chía, más allá del hecho de mezclarlas con yogur, una mermelada de fresa y chía.

Una de las particularidades de estas semillas es que, con líquido, y una vez que ha reposado, forma una película exterior en forma de gel que la hace aumentar de tamaño. Este hecho nos permite hacer una mermelada con menor cocción de la fruta y menos cantidad de azúcar para conseguir que espese y endurezca. Conseguimos así una compota o mermelada más ligera y con menos azúcar. A ver qué os parece a vosotros.

Imagen tomada de www.benditolimon.com

Imagen tomada de www.benditolimon.com

RACIONES: 250 ml.

DIFICULTAD: baja

TIEMPO: 15 minutos

MERMELADA DE FRESA Y CHÍA:


  • 450 gr. FRESAS LIMPIAS
  • 1/2 VAINA DE VAINILLA
  • 4 cda. AZÚCAR
  • UNAS GOTAS DE LIMÓN
  • 3-4 cda. SEMILLAS DE CHÍA

 

1.- Lavamos las fresas, les retiramos la rama verde y las cortamos en dados más o menos grandes. Las fresas deben estar en su punto de maduración. Si estuvieran muy verdes, sería complicado conseguir una buena mermelada.

2.-  En una cazuela ponemos las fresas troceadas, el azúcar y el zumo de limón. Abrimos la vaina de vainilla y retiramos las semillas del interior. Añadimos semillas y vaina a la cazuela. Ponenos la cazuela al fuego, a temperatura media, sin parar de remover.

 3.- Dejamos que se cocine la fruta durante unos 10 minutos. Añadimos las semillas de chía y seguimos cocinando, sin parar de remover, 15 minutos más. Vemos cómo las semillas de chía, a medida que absorben la humedad de la fruta se van gelificando su exterior, lo cual hará que la mezcla vaya espesando.

4.- Retiramos la cazuela del fuego y dejamos que temple. 

Podemos guardar la mermelada en botes esterilizados y hacerles el vacío o simplemente conservarla en el frígo para su consumo. Estará perfecta hasta 2 semanas.